Por lo tanto, Galerio instó a Diocleciano a tomar medidas para exterminar el cristianismo. Fue acérrimo perseguidor de la Iglesia cristiana, sobre todo en los años 303 y 304, en que decretó la unidad religiosa del Imperio mediante la restauración de los antiguos cultos. El gobernador de Bitinia-Ponto, Plinio, recibió numerosas listas de denuncias por parte de ciudadanos anónimos, que el emperador Trajano le recomendó ignorar. Creemos correcto encomendar estas cosas a su cuidado, para que sepa que hemos dado a los cristianos libertad sin restricciones de culto religioso. Personas que observen su Evento pueden teclear su referencia para verla en su lector de la Biblia App, donde pueden marcarlo, Resaltarlo y más. El historiador eclesiástico Eusebio de Cesarea calculó que miles de cristianos perecieron durante la persecución. [152]​ En cualquier caso, y a pesar de la solicitud de Diocleciano, los jueces locales a menudo aplicaban ejecuciones durante la persecución, dado que la pena capital era uno de sus poderes discrecionales. Eusebio, quien vivió durante ese tiempo, describe en términos grandiosos “la gloria y la libertad con la que se honraba la doctrina de la piedad”, y alaba la clemencia de los emperadores hacia los gobernadores cristianos a los que ellos nombraron y hacia los miembros cristianos de sus propias familias. LECTURA DE HOY Plan de Lectura Bíblica por un año, 180 y 90 días. A instancias de la corte, Diocleciano accedió a las demandas de una persecución universal. “No hay duda —sigue diciendo— de la exageración de escritores que fácilmente convierten unas pocas muertes en ‘multitudes’, que no hacen distinción entre martirios no buscados y los que resultan de provocación deliberada; y que relatan la manera como bestias salvajes en los anfiteatros despedazaban con furia a todos los otros delincuentes pero un ‘poder sobrenatural’ les impedía tocar a los cristianos. Los obispos fueron obligados a trabajar como mozos de cuadra de caballos de la guardia imperial o como responsables de los camellos imperiales. Melecio, obispo de Licópolis (Asyut), tomó su lugar. Fue Galerio quien lo indujo a convertirse en perseguidor. [198]​ En un encuentro entre Licinio y Constantino en Milán en febrero de 313, los dos emperadores esbozaron los términos de una paz universal, que fueron publicados el 13 de junio de 313 por el victorioso Licinio en Nicomedia. [62]​ Quedaron al margen de la persecución de Decio[63]​ y siguieron disfrutando de igual situación durante las persecuciones del gobierno tetrárquico. [144]​ Durante cuarenta años, los donatistas comenzaron a difundir rumores de que el propio Marcelino había sido un traditor y que incluso había llegado a realizar sacrificios a los dioses paganos. Ese mismo año, en Italia, el usurpador Majencio desplazó al sucesor de Maximiano, Severo, prometiendo una total tolerancia religiosa. Los arúspices, lectores de augurios en animales sacrificados, fueron incapaces de obtener una lectura clara y siguieron fallando después de varios intentos. Pero Diocleciano se opuso al derramamiento de sangre, pues temía que el que hubiera mártires de la … [246]​ El puesto estuvo vacante de nuevo durante casi tres años, hasta que Majencio permitió que se llevase a cabo otra elección. Nacido en el seno de una humilde familia iliria, Cayo Aurelio Valerio Diocleciano emprendió una carrera militar que, sin ser excesivamente brillante, le permitió convertirse primero en comandante de la guardia imperial y más tarde en cónsul. [217]​ Es posible que las políticas relativamente tolerantes de Constancio fuesen el resultado de los celos internos entre los miembros de la tetrarquía; la persecución, después de todo, había sido el proyecto de los emperadores orientales, no de los occidentales. [240]​ Mientras tanto, dos facciones divergían en la iglesia romana: los cristianos que habían cumplido con los edictos para garantizar su propia seguridad, y los rigoristas, que no toleraban ninguna solución de compromiso con la autoridad secular. Entró en la ciudad al día siguiente, pero se negó a participar en la tradicional subida a la Colina Capitolina en el Templo de Júpiter. [311]​ Maximino ordenó a Sabino, su prefecto del pretorio, que escribiese a los gobernadores provinciales, solicitándoles a ellos y a sus subordinados que ignoraran «aquella carta» (en referencia al edicto de Galerio). La reforma del «tejido moral» del Imperio (y la erradicación de las minorías religiosas) constituía solamente un primer paso de este proceso. [301]​ Maximino exigió un vigoroso trabajo de restauración para los templos dentro de su dominio y que se encontraban en condiciones de decadencia. [273]​ Maximino llegó al cargo de emperador (con el rango de césar) en Nicomedia el 1 de mayo de 305, e inmediatamente después se dirigió hacia Cesarea, según alega Lactancio, para oprimir y pisotear a la diócesis de Oriens. (v. Persecución). Sin embargo, el obispo de la ciudad, Marcelino, no parece haber ido a la cárcel, hecho que ha llevado a algunos a creer que Maximiano nunca cumplió la orden de detención de clérigos en la ciudad. [272]​ Su cobertura, por lo tanto, es desigual. El mismo Constancio era conocido por desaprobar las políticas de persecución. en Nicomedia, Asia Menor, la nueva capital del imperio, los hombres competían entre sí para expresar su patriotismo. [314]​ Maximino accedió a las demandas y comenzó a perseguir a los líderes religiosos de las iglesias hacia finales de 311. [304]​ El 16 de febrero, Pánfilo y sus seis compañeros fueron ejecutados. El documento no es un edicto, sino una carta. Constancio y Galerio se convirtieron en Augusti (emperadores senior) y se nombró a dos nuevos emperadores, Flavio Severo y Maximino Daya, a quienes se les otorgó el título de Caesaris (emperadores junior). Al recibir cierta señal, soldados y funcionarios gubernamentales irrumpieron en el edificio de los cristianos y lo saquearon, tras lo cual quemaron las copias de la Biblia que hallaron.